Que si me tiendes la mano, te doy un abrazo.
Que si me empujas desde un puente, me caigo al vacío.
Que si me pides que salte hacia el cielo, llego a las estrellas.
Que si lloras por mi ausencia, paro el tiempo. Donde estemos tú y yo. Paro el tiempo y me olvido de dónde se quedó. Para no volver a empezar, ni siquiera para terminar.
Just because I'm losing, doesn't mean I'm lost.
Creo que todo el mundo debería pintar un lienzo alguna vez. Coger un pincel, algo de pintura y convertir el tiempo que dura cada pincelada en algo entre la pintura y tú. La sensación será diferente cada día, cada minuto, cada segundo. Te condiciona tu día, quieras o no. Es como un abrazo. Un abrazo a cómo te sientes en cada momento. ¿Alguna vez has abrazado a alguien sin poder soltarlo? Eso es lo que he sentido yo hoy al dar la primera pincelada del día. Me abrazaba a mis sensaciones, a mis sentimientos, a mi realidad. Me abrazaba tan fuerte que apenas podía concentrarme en respirar.
Tú y el lienzo. Tú y tu realidad desplegada delante de ti. No hay tanta diferencia.
Dicen que si se separan los grandes problemas en partes simples, se resuelven casi sin pensar. ¿Es eso verdad? Supongo que lo será para aquellos que sepan diferenciar entre un gran problema y otro sin importancia.
Esas partes simples no están hechas para mí. Normalmente los grandes problemas no tienen solución. Quizás ni siquiera sean problemas. Todo depende de cómo queramos mirar a nuestro alrededor.
Lights will guide you home and ignite your bones. And I will try to fix you.
Monday, 15 October 2012
Saturday, 6 October 2012
De partidas y venenos
La distancia nos ganó la partida.
Quizás fueron los dados trucados. O mi mala suerte. O, quizás, que no fuimos lo suficientemente valientes.
Quizás fuiste tú. O yo.
O la estrategia de la vida, que siempre va medio paso por delante.
¿Quién puede luchar contra los caprichos del destino?
Siempre tendrás un trocito de mí. Siempre será tuyo por mucho tiempo que pase.
El destino podría arrepentirse de usar esos dados envenenados suyos. Podría darse cuenta de que sus fichas son siete mil veces mejores que las nuestras. Podría; pero no lo hará. Porque nunca lo hizo antes.
Nunca tendremos ventaja. Nunca nuestro puesto en el podio.
¿Qué pensarías si te dijera que sigo temblando al escribir estas líneas? ¿Y qué me dirías si supieras que sigues estando en la cumbre de mi pirámide de prioridades? ¿Y si estuviera pendiente de todas tus palabras, tu risa y tus cavilaciones? ¿Y si supieras que nunca podría olvidarme de ti ni por un segundo?
Quizás me dirías que miento, aunque pensaras lo contrario. Y, quién sabe, quizás tuvieras razón en eso de que miento.
Pero, dime, ¿quién de los tres es capaz de juzgar eso; tú, yo o el destino?
Quizás fueron los dados trucados. O mi mala suerte. O, quizás, que no fuimos lo suficientemente valientes.
Quizás fuiste tú. O yo.
O la estrategia de la vida, que siempre va medio paso por delante.
¿Quién puede luchar contra los caprichos del destino?
Siempre tendrás un trocito de mí. Siempre será tuyo por mucho tiempo que pase.
El destino podría arrepentirse de usar esos dados envenenados suyos. Podría darse cuenta de que sus fichas son siete mil veces mejores que las nuestras. Podría; pero no lo hará. Porque nunca lo hizo antes.
Nunca tendremos ventaja. Nunca nuestro puesto en el podio.
¿Qué pensarías si te dijera que sigo temblando al escribir estas líneas? ¿Y qué me dirías si supieras que sigues estando en la cumbre de mi pirámide de prioridades? ¿Y si estuviera pendiente de todas tus palabras, tu risa y tus cavilaciones? ¿Y si supieras que nunca podría olvidarme de ti ni por un segundo?
Quizás me dirías que miento, aunque pensaras lo contrario. Y, quién sabe, quizás tuvieras razón en eso de que miento.
Pero, dime, ¿quién de los tres es capaz de juzgar eso; tú, yo o el destino?
Thursday, 4 October 2012
Lo que me falta de ti
Todo consiste en cerrar los ojos y dejarse llevar. Dejarse llevar.
Dejarse llevar. Dejarse llevar. Dejarse llevar...
Hasta que no quede nada de ti en ningún lugar. Hasta que no sepas quién eres. ¿Qué importa todo lo demás?
Recuerdo las olas del mar del que nunca supe su sabor. Recuerdo el olor de las amapolas que nunca vi. Recuerdo el sonido de la guitarra que nunca toqué. Y recuerdo... recuerdo cómo me envolvías en tu abrazo pero casi me he olvidado del sonido de tu risa. También recuerdo que jamás olvidaste una sonrisa, ni una de esas frases que a veces soltaba sin más, cuando menos lo esperabas. Pero tampoco olvidaste ninguno de mis errores.
Recuerdo... recuerdo claramente el sonido de tu corazón pero, fíjate, lo que no consigo rescatar de mis recuerdos son tus ojos.
Me faltan tus ojos...
¿Y tú? ¿Recuerdas cómo estudiabas cada trazo de mi cuerpo? Seguro que recuerdas que no me enfadé cuando me dijiste que mi imperfección nunca llegaría a ser perfecta. Seguro que recuerdas que apenas paraba de pensar en ti.
Pero no estoy tan segura de que recuerdes mi nombre, mi edad o mis "te quieros".
Dejarse llevar. Dejarse llevar. Dejarse llevar...
Eso es todo lo que me enseñaste a hacer.
Dejarse llevar. Dejarse llevar. Dejarse llevar...
Hasta que no quede nada de ti en ningún lugar. Hasta que no sepas quién eres. ¿Qué importa todo lo demás?
Recuerdo las olas del mar del que nunca supe su sabor. Recuerdo el olor de las amapolas que nunca vi. Recuerdo el sonido de la guitarra que nunca toqué. Y recuerdo... recuerdo cómo me envolvías en tu abrazo pero casi me he olvidado del sonido de tu risa. También recuerdo que jamás olvidaste una sonrisa, ni una de esas frases que a veces soltaba sin más, cuando menos lo esperabas. Pero tampoco olvidaste ninguno de mis errores.
Recuerdo... recuerdo claramente el sonido de tu corazón pero, fíjate, lo que no consigo rescatar de mis recuerdos son tus ojos.
Me faltan tus ojos...
¿Y tú? ¿Recuerdas cómo estudiabas cada trazo de mi cuerpo? Seguro que recuerdas que no me enfadé cuando me dijiste que mi imperfección nunca llegaría a ser perfecta. Seguro que recuerdas que apenas paraba de pensar en ti.
Pero no estoy tan segura de que recuerdes mi nombre, mi edad o mis "te quieros".
Dejarse llevar. Dejarse llevar. Dejarse llevar...
Eso es todo lo que me enseñaste a hacer.
Thursday, 27 September 2012
It's about the way you smile
It's all about the way you smile.
Caminas. Corres. Me miras. Te giras. Sigues andando. Sonríes. Aceleras.
Y me vuelves a mirar.
¿Qué está pasando? Si esto fuera un sueño habría despertado ayer. Quizás esta mañana.
Arrastro los pies. Cierro los ojos. Suspiro. Te pienso. Te sueño. Abro los ojos.
Estás ahí.
De repente, parece como si todo el mundo sonriera a la vez, como si fueras una paleta llena de óleos. Como si la órbita de mi centro hubiera cambiado. Como si no existiera nada más que tú y yo... más todo lo demás. Eso es, creo que lo voy comprendiendo. Tú, yo. ¿De dónde hemos salido?
De un acoíris seguro que no y supongo que de una nube tampoco. ¿De dónde entonces? Salimos de nuestras palabras, de las miradas a medio hacer, de tu gesto cuando sonríes. De la forma en la que miramos al mundo. De la alegría por seguir adelante. De donde el futuro es el presente. De ahí.
Nuestro futuro siempre será el presente.
¿Y lo que venga después del presente? Ah, eso se llamaba futuro, ¿verdad? Pues podríamos omitirlo del diccionario. No nos hace falta. Ni a ti, ni a mí.
It's all about the way you smile...
De repente, todo tiene sentido. Los fines de semana son como el camión de los helados en pleno verano, como la lluvia de septiembre. De repente, te veo en todas partes. Todo el mundo se parece a ti. Y todo el mundo tiene algo en común a ti. Pero, ¿es que alguno te podría sustituir?
De repente... ¿Qué demonios? De repente, ninguna de mis palabras es suficiente. De repente...
Caminas. Corres. Me miras. Te giras. Sigues andando. Sonríes. Aceleras.
Y me vuelves a mirar.
¿Qué está pasando? Si esto fuera un sueño habría despertado ayer. Quizás esta mañana.
Arrastro los pies. Cierro los ojos. Suspiro. Te pienso. Te sueño. Abro los ojos.
Estás ahí.
De repente, parece como si todo el mundo sonriera a la vez, como si fueras una paleta llena de óleos. Como si la órbita de mi centro hubiera cambiado. Como si no existiera nada más que tú y yo... más todo lo demás. Eso es, creo que lo voy comprendiendo. Tú, yo. ¿De dónde hemos salido?
De un acoíris seguro que no y supongo que de una nube tampoco. ¿De dónde entonces? Salimos de nuestras palabras, de las miradas a medio hacer, de tu gesto cuando sonríes. De la forma en la que miramos al mundo. De la alegría por seguir adelante. De donde el futuro es el presente. De ahí.
Nuestro futuro siempre será el presente.
¿Y lo que venga después del presente? Ah, eso se llamaba futuro, ¿verdad? Pues podríamos omitirlo del diccionario. No nos hace falta. Ni a ti, ni a mí.
It's all about the way you smile...
De repente, todo tiene sentido. Los fines de semana son como el camión de los helados en pleno verano, como la lluvia de septiembre. De repente, te veo en todas partes. Todo el mundo se parece a ti. Y todo el mundo tiene algo en común a ti. Pero, ¿es que alguno te podría sustituir?
De repente... ¿Qué demonios? De repente, ninguna de mis palabras es suficiente. De repente...
...todos los coches son rojos.
Tuesday, 18 September 2012
Tan fuerte
Respirar. Tan fuerte que se rompa el aire...
Es como un treinta y uno de febrero. Como la rutina de los festivos. Como una carta sin abrir.
Como una canción que nunca has escuchado. Eso es. ¿Qué sientes cuando descubres una canción que cambia tu vida en tan solo cuatro minutos y veintiocho segundos?
¿Qué sientes cuando aparezco? ¿Y cuando me voy? Sí, ¿qué es lo que pasó cuando me fui, cuando mi imagen se perdió poco a poco para acabar en recuerdo?
Me gustaría saber tantas cosas que no cabrían en mi memoria. Y ni tan solo una estás dispuesto a decir.
Ninguna.
Eres así, siempre has sido así. ¿Siempre? ¿Quién es alguien para controlar un "siempre"? ¿Quién es tan valiente como para estar seguro de cualquier "siempre"?
Venga, es simple, está claro que no siempre fuiste esa canción de cuatro minutos y veintiocho segundos pero, ¿y ahora? ¿Lo eres ahora?
Es como un treinta y uno de febrero. Como la rutina de los festivos. Como una carta sin abrir.
Como una canción que nunca has escuchado. Eso es. ¿Qué sientes cuando descubres una canción que cambia tu vida en tan solo cuatro minutos y veintiocho segundos?
¿Qué sientes cuando aparezco? ¿Y cuando me voy? Sí, ¿qué es lo que pasó cuando me fui, cuando mi imagen se perdió poco a poco para acabar en recuerdo?
Me gustaría saber tantas cosas que no cabrían en mi memoria. Y ni tan solo una estás dispuesto a decir.
Ninguna.
Eres así, siempre has sido así. ¿Siempre? ¿Quién es alguien para controlar un "siempre"? ¿Quién es tan valiente como para estar seguro de cualquier "siempre"?
Venga, es simple, está claro que no siempre fuiste esa canción de cuatro minutos y veintiocho segundos pero, ¿y ahora? ¿Lo eres ahora?
Thursday, 30 August 2012
Y alguna que otra noche más
¿Conoces esa sensación? ¿Esa que hace que se te acelere el corazón? Esa que consigue que cierres los ojos sin darte cuenta, sin pensar.
La vida da tantas sorpresas que si nos paráramos a contar todas y cada una de ellas necesitaríamos un par de siglos y alguna que otra noche más.
Cambios, cambios, cambios.
Cambiar el mundo, hablar de más, enredar un poco.
Salir cada noche a matar, hacer un par de rotos, amanecer charlando con cara de locos.
Hoy me he quedado pillado al verte, me pareces otro; pero eres el más grande, eres un terremoto.
Tú puedes todo... y más.
Me dispongo a despegar vale la pena marear, sangrar, decir, averiar, hacer el torpe. O me da por preguntar, ¿de dónde he salido? Y ¿de que valdrá marcharme lejos, cambiarlo todo por un monte?
La vida da tantas sorpresas que si nos paráramos a contar todas y cada una de ellas necesitaríamos un par de siglos y alguna que otra noche más.
Cambios, cambios, cambios.
Cambiar el mundo, hablar de más, enredar un poco.
Nunca soporté aquello de perder el tiempo... pero es que a veces es tan inevitable. Pasas un año completo con una meta, pensando en ella todo el tiempo. Dándote esperanzas, caminando a ciegas, imaginando despedidas. Y, de repente, todo se hunde. La meta desaparece y solo cabe la decepción.
Salir cada noche a matar, hacer un par de rotos, amanecer charlando con cara de locos.
¿Y después? Después... abres los ojos. Después descubres lo grande que es el mundo y lo poco que lo conoces. Después sonríes por darte cuenta de que, en realidad, no has perdido el tiempo; sino que has aprendido tanto, tantísimo, que podrías llorar de felicidad.
Creo que muchas veces es eso en lo que se basa esta vida. Emociones, sorpresas y un par de acordes.
Me dispongo a despegar vale la pena marear, sangrar, decir, averiar, hacer el torpe. O me da por preguntar, ¿de dónde he salido? Y ¿de que valdrá marcharme lejos, cambiarlo todo por un monte?
Friday, 17 August 2012
Pero más duele no verte
Cómo cambian las cosas en apenas dos días. Todo pasa de merecer la pena correr el riesgo a sentirse en lo más profundo de los abismos. ¿Cómo quieres que te cuente que he perdido tanto que apenas me permito respirar? Así, de golpe. Sin más.
Creo que las lecciones de la vida llegan por una buena razón; pero también creo que ella misma trata de hacer tu día a día completamente diferente a como lo ideaste.
Por eso, últimamente, he estado tratando de no pensar, no planificar o imaginar, no soñar. No hacer lo que antes me hacía sonreír por las noches: soñar despierta.
Duele verte así... pero más duele no verte.
Ven, vete, vuelve, mírame. Quiéreme. Y no me dejes sola. Nunca.
Valora mi esfuerzo, date cuenta de que siempre he estado aquí.
Hazlo y seré feliz.
Creo que las lecciones de la vida llegan por una buena razón; pero también creo que ella misma trata de hacer tu día a día completamente diferente a como lo ideaste.
Por eso, últimamente, he estado tratando de no pensar, no planificar o imaginar, no soñar. No hacer lo que antes me hacía sonreír por las noches: soñar despierta.
Duele verte así... pero más duele no verte.
Ven, vete, vuelve, mírame. Quiéreme. Y no me dejes sola. Nunca.
Valora mi esfuerzo, date cuenta de que siempre he estado aquí.
Hazlo y seré feliz.
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