Sunday, 27 October 2013

Cal

Teníamos tanta confianza que no se nos hubiera ocurrido decir otra cosa diferente a un "Nunca más volveremos a vernos".


Eres como el agua (y muchas veces desearía que no lo fueras)
Eres como el fuego (y muchas veces esperaría que lo supieras controlar)
Eres como el aire (y muchas veces me gustaría dejarme llevar por la más mínima brisa)
Eres como el hielo (tan helado que ni siquiera sientes)
Eres como el carbón
Eres como la sal
Como la cal
Eres


Como el agua porque siempre tienes un ciclo, siempre un rumbo, aunque vengas negándolo.
Ese es tu ciclo, negar todo lo que haces, negar por qué lo haces.
Como el fuego porque ardes y eres cenizas. Porque subes y bajas. Porque aclamas pasiones y las obvias como si fueran nada.
Como el aire porque no es que te dejes llevar, es que llevas. Llevas todo lo que quieres. 
Y niegas hacerlo, otra vez.
Como el hielo, afirmando y tratando de no sentir. ¿Quién sabe los demonios en los que piensas?
Como el carbón, tan negro de repente y tan útil en invierno.
Y tan imprescindible para los Reyes Magos.
Como la sal porque te quedas con todo, a todo le pones tu toque. A todo lo marcas. Y te pasas.
O no llegas.
Pero estás, que es, o no, lo importante.
Como la cal. ¿Por qué? Porque sí. 
Eres un porque sí en toda regla. Eres cal mezclada entre razones no válidas.
Eres.



Sunday, 13 October 2013

Para dormir cuando no estés

Me contó la forma de abrazarte y que no me queme la piel.

Que dicen que si la juventud distorsiona. Que si todo se ve más perfecto. Que si solo sabemos mirar a nuestra manera. Que si las cosas no siempre son como nosotros queremos. Que si algún día nos daremos cuenta de que llevamos viviendo en las nubes todo el tiempo que pensamos estar experimentando la pura realidad.

Y es que todo esto se acerca más a dèja'vu que a todos los tabús de los que nos hacéis protagonistas.

Pero es que yo cada vez tengo más claro que por más veces que nos repitan que no todo es como pensamos, mi vida viene siendo más completa a cada paso que doy. Y cada vez estoy más segura de que todo lo que me dicen es mentira hasta que yo demuestre lo contrario.

Tengo que romperme en mil pedazos otra vez.

Que si no acepto las críticas. Que si soy más fuerte de lo que creo. ¿Y qué? ¿Qué es lo que buscan? No me hace falta saber lo fuerte que soy para ser fuerte. No me hace falta saber cuántas lágrimas voy a desprender para saber que en un segundo voy a romper a llorar. No me hace falta. ¿Para qué? ¿De qué sirve complicarse? Solo necesito vivir. No necesito saber cuántos años tengo. Ni en qué año estamos. No necesito un corrector de sentimientos en cada momento. No necesito un contador de pasos. Solo necesito vivir. Que no me digan qué día viene después de hoy, que solo vendrá mañana. Que será igual de perfecto que todos los demás días (menos si no estás a mi lado; eso sí que resta algo más que un plus). Solo necesito una cosa (además de vivir): que alguien me explique el secreto para dormir cuando no estés.

Cuando no estés.

Que no va a ser ni un día. Ni dos. Ni tres. Ni mañana. Ni ayer. Va a ser más de lo que me digan. Y menos de lo que me aseguren. ¿Y qué? Solo necesito saber el cómo. Solo necesito saber el podré. No acepto un porqué. No acepto un nunca se sabe.

Porque yo sí que lo sé. Sé quién soy. O, por lo menos, sé lo justo que necesito saber de mí para vivir, vivir contigo o sin ti. Sin ti. Sin ti... Sin ti. Hasta que vuelves. Hasta que vuelves y ya nunca me acuerdo de ese para cuando no estés. Vuelves y ya no vivo, ya vivimos. Vivimos tanto que da igual si alguien se atreve a mover una pieza de nuestro ajedrez. Da igual. Da igual porque nosotros ya acordamos cuándo, cómo y por qué proclamar nuestro tablas. Vivimos, quieran o no. Vivimos, que es todo lo que pretendíamos hacer desde el principio. Y, piensa, ahora, ¿qué importa qué día, qué hora o cuánto tiempo? Lo que vivimos... es todo lo que tenemos. Lo que vivimos... es lo que me explica cómo se duerme cuando no estás. Lo que vivimos eres tú. Soy yo.

Que vengan ahora a evitar que me rompa en pedazos otra vez. Que digan que no es lo correcto. Que no es necesario. Que no hace ningún bien. Venga, y, ahora, ¿crees que les valdría un porqué? ¿Crees que algo les parecería bien? Seguro que sí. Pero es que yo soy a veces yo y a veces pedazos. Eso es lo único que cuesta trabajo entender.

Otra vez. Otra vez.

Para dormir cuando no estés.

Sunday, 6 October 2013

Que nadie pueda nunca separarnos

Es de esos días que te marcan para mil años. De esos días que repetirías durante toda tu vida sin darte cuenta de que llevas haciendo lo mismo todo el tiempo. De esos días que no te dejan nada más que pensar que tienes las mejores amigas del mundo. O que el mundo no tiene las mejores amigas que tienes tú. Que es totalmente imposible.

Volveremos a brillar, en toda su intensidad.

No hay palabras para algo que te dejó sin palabras en su momento. No las hay. Ya las hubo. Eso es, sí que las hubo. Que nadie pueda nunca separarnos.



Hasta el Sol Que nadie pueda nunca separarnos Hasta el Sol Que nadie pueda nunca separarnos




Monday, 16 September 2013

Lluvia





Ahora sí.








Ahora sí.









Juraría que te fuiste junto a aquella lluvia de abril.



Wednesday, 21 August 2013

Deeply

I wanna be the girl you don't wanna lose.

No, I don't wanna do this to you.
I'm sick of coming out with excuses from my poisonous tongue.
I would never wanna make you feel like you don't know me at all.
I'm just so small.
And you're printed so deeply on me.
You are carbon to me.
And you've told me seven times over that I am your girl.
Without you there is no water, without you there is no world.
Cause I will love you for your own mind, only yours.
I don't know how we took that trip.

I wanna be the girl you don't wanna lose.

You are printed so deeply...

Monday, 12 August 2013

Lunes

Sé lo que puedes pensar de mí. Y no se me ocurre nada bueno ahora.
Podría decir que me importa todo lo que pienses. Y tú podrías decirlo también.
Pero es que no es eso. No es así. No es que me importen demasiado los pensamientos de los demás. Es que, a veces, preocupa que coincidan con los míos. A veces, preocupa que puedan ser verdad.

Y, otras veces, me alegro de que puedan ser verdad.

Y, luego, me da por seguir pensando, que no es algo extraño en un lunes lleno de metas nuevas para toda la semana. Y me acuerdo del domingo. De lo negro que se veía todo. De tener tapones en los oídos. De no querer escuchar a nada que no fuera mi propia respiración. Y, fíjate, aunque hayan pasado diez horas, parece que vivo en otro mundo. Quedan tapones, queda no querer escuchar otra cosa que no sea... espera, tu respiración.

Y eso hago. No dejo de escucharla. Inspiras. Espiras. Inspiras. Espiras. Y, ¿cómo quieres que te lo diga? Podría diferenciarla de entre todas las personas del mundo. Me sé tus altos y tus bajos. Tus puntos débiles y tus fuertes. Y sé todos los aspectos donde debería intentar conocerte mejor. Debería.

¿Debería?

Creo que podría imaginar la cara que pondrías en cada situación. Y también podría equivocarme en todas. Y lo haría, créeme. Porque, cómo lo digo, es que cada día pareces diferente. Nuevo. Pero sin olvidar el ayer.

Y es que es esto lo que quiero. Escribir sobre lo primero que se me viene a la mente. Releerlo cada día. Y rabiar porque podría haber puesto mil cosas que habrían quedado mucho mejor. Pero, cuidado, no cambiarlo nunca. No cambiar ni una letra. Ni una.

Igual que contigo. No cambiar ni una pestaña. Que me sorprendas. Que no te espere. Que no me anticipe.

Que nunca me avises cuando me pase horas hablando sola porque el micro está apagado y se me ha pasado encenderlo. Que te rías de mí por hablar sola y yo crea que te ríes por lo que digo. Que tenga infinitas ganas de venganza cuando me dé cuenta de lo que pasa. Y de que me hagas reír por lo despistada que puedo llegar a ser. Que te dé igual. Y casi me supliques que te repita todo lo que he dicho con el micro apagado.

Y, luego, cuando dejes como causa perdida que pueda decirte una sola palabra, sigas con tus cosas, sin pensarlo demasiado. Que entre estudio y estudio te canses y hagas cualquier cosa que no tiene nada que ver con lo que estudias, como tocar notas a alzar en un piano virtual. ¿Qué es eso? Y encima te ríes. Porque no tiene ningún sentido. Porque me ves reírme de ti. Acto seguido, me preguntas que de qué me río tanto, aunque lo sabes perfectamente. Siempre lo sabes perfectamente. Por eso sigues haciendo lo que sea que hagas hasta que parece que me calmo, y ahí es cuando me invitas a que escuche tu obra, la maravillosa obra que has creado. Para que me ría aún más.Y ya te da igual si te escucho o no. De repente, lo dejas y sigues estudiando. Sin ningún gesto en la cara. Como si tu piano no hubiera existido nunca.

Es como crear el toque exacto que hace que cualquier cosa aparentemente aburrida se convierta en una montaña rusa. Eres experto en eso. En crear lagunas en el tiempo. Porque luego caen en el olvido. Nunca las recuerdas. Pero hacen que todo sea un poco más sonriente. Casi que el piano te sonreía a ti.

Me encantan las montañas rusas y, perdona, pero yo no las olvido. Perdona.

¿Sabes por qué pasa todo eso? ¡Porque haces que apague el micro! Todo deriva de eso. Nunca sabrás lo que dije mientras estaba en off. Y puede que yo tampoco lo recuerde. Pero eso es secundario. Eso es más bien trivial.

Saturday, 10 August 2013

Como un volcán

 Just a second, we're not broken.

Estoy durmiendo. Ahora mismo estoy durmiendo para todo el mundo. En diez minutos me suena el despertador y estaré despierta oficialmente, para todos. Aprovecho para contarte algo, que los que dormimos (si hablamos) siempre decimos la verdad...

...¿no?

Tengo el corazón hecho más pedazos de los que puede estar formado. Tengo cada uno en un lugar de todos a los que vas. Y vas a encontrarlos. Estoy segura de que vas a guardarlos. Y a devolvérmelos cuando lo único que nos separe sea la electricidad estática.

En realidad, lo malo de las despedidas es que no sabes sin son el comienzo o el final. El comienzo de empezar algo de forma diferente o el final de algo que ya pasó. Pero es que, cielo, creo que, a veces, solo son pausas, comas, un punto y coma (a lo sumo). 

¿Sabes? Quizás esta coma sea un regalo que lleva preparándose demasiado tiempo. Y los regalos son para apreciarlos. Creo que te quiero, será eso. Será que así empezó todo. Será que pueden aplastarme mil comas caídas del cielo. Pero que yo también puedo ser como los volcanes. Y cuando menos te lo esperes, vengo con más fuerza, con más ganas, con más decisión. Pasando por entre todas esas malditas pausas. Esos malditos "cheri corta". Y ahí sí que vas a preguntarte que de dónde habremos salido nosotros para tener que coincidir en esta vida. ¿Sigues creyendo que me quieres como el primer día? Quizás sea algo así. Algo así. 

Creo que te quiero. Creo que te quiero. Creo que te quiero. 
Creo que te quiero.

And we can learn to love again.