Monday, 21 January 2013

No me vale tu "stand by"

Tal y como el amor y la amistad se nos presentan, dejan bastante claro que hay dos opciones: seguir adelante con la cabeza bien alta o rendirse y abandonar. Es así de simple. No vale un stand by.
El amor es cosa de dos... y medio. Es así, aunque a veces se obvie el y medio. Una parte es tuya; otra, de tu pareja y esa mitad que se suma a todo es aquello que creáis entre los dos, aquello que os une.

Si eso falta...

Si eso falta, mi amor, estamos perdidos.

Ahora que ha pasado el tiempo, supongo que debemos haber llegado a alguna conclusión. Es lo que todos esperan y lo que a nadie le importa. ¿Sabes qué? Creo que mi conclusión no es algo que ya no sepas:

Todo esto no consiste en tenderte la mano y esperar a que la sostengas, consiste en que sepas cuándo necesito que la saques de mi bolsillo y me mantengas caminando. A tu lado.

No somos etéreos, pero sí demasiado transparentes. No podemos mentir, pero sí ocultar verdades. No somos capaces de decir la verdad, pero sí de creernos que no la sabemos.

Siempre he creído que en la vida hay personas que te alimentan, que te quieren y que necesitas de tal manera que cuando los pierdes nadie puede llenar ese vacío.
Albert  Espinosa. 

Es uno de esos días en los que tal vez pudieras pegarle una patada a tu mundo pero tal vez estés convencido de que no tienes la suficiente fuerza. Es uno de esos días en los que no ves sacos de boxeo a los que castigar con tus problemas sino que prefieres no saber que existen, prefieres dejarlos tranquilos por un momento. Prefieres que tengan su fin de semana, su domingo festivo. Su día feliz.

Y solo por ello. Solo por el hecho de hacerlos felices, puedes sentirte orgulloso.

Llevo meses pensándolo y lo único que he conseguido ha sido echar abajo tus leyes de física y tu tempo perfecto. Y, así, solo doy vueltas en la espiral, vuelvo a encontrarme de frente. 

Cara a cara. Conmigo misma.


Sunday, 13 January 2013

Casi

Siempre en el último momento. Siempre un casi. Siempre un no te olvidaré.

Me he estado preguntando si sigo siendo yo la que te piensa todos los días. Si sigo siendo yo la que te responde con una sonrisa. Es difícil volver al principio para entender si a quien conociste fue la misma persona que te dedica esto ahora.

Es difícil, siempre, volver atrás. Difícil, a lo poco, e inútil, por naturaleza.

Quizás haya cambiado. O quizás no quise que me conocieras del todo. Quizás nunca quise que me conocieras.


Pero, entonces, sería un sinsentido que me vuelva la sonrisa cada vez que escucho un: 

Te conozco demasiado...


Tuesday, 8 January 2013

Monday, 7 January 2013

Como solíamos ser hace un par de vidas

Please, teach me gently how to breathe.

Enséñame a vivir. Enséñame a soñar. Enséñame todo lo que sea verdad.

Déjame sin aliento. Vete y vuelve sin avisar. Hazme llorar. Hazme reír.

Hazme feliz.

Alguna vez escuché que la felicidad a veces es tan complicada que faltarían años para entender de qué va. Como a ti. Dos vidas no serían suficientes para conocerte, para saber adónde vas. Complicada porque a veces la felicidad solo se consigue siendo infelices primero. Haciendo que las cosas se vuelvan simples a base de sacrificios.

La simpleza. Qué poco me ha gustado siempre. Siempre busco lo difícil, los retos, lo inalcanzable. Creo mis propios surcos, me caigo en mis abismos... y decido no salir.

¿Es tan malo?

Si me haces daño, prefiero no olvidarte. Así va esto. Son las locuras del corazón. Esas de las que tú siempre
dijiste que carecías. Esas que te vuelven loco sin darte cuenta, sin que las veas. Están ahí. Lo niegues o lo aceptes, están ahí.

And tell me that all we had were lies.


Saturday, 5 January 2013

Primaveras sin abril

Aún me cuesta admitir que eras lo mejor de mí.

Hay días raros, días eternos, días cansados, de los que enamoran, dulces, estresantes, divertidos, provechosos. Hay tantos días y al final nos acordamos de tan pocos. Y en el fondo, en el fondo son todos esos días los que forman nuestra vida. ¿Por qué nos olvidamos de algunos de ellos y de otros no?

Nada me parece la mitad de perfecto de como cuando estabas aquí.

Me gusta escribir. Sin más. No hace falta que un párrafo tenga que ver con el otro. Ni siquiera que tengan sentido por sí solos. Me gusta añadir frases de canciones que se contradicen entre sí. Y, sobre todo, me gusta añadir detalles que contrastan con la realidad. Con mi realidad. Quién sabe, quizá lo que escribo no sea más que unas cuantas palabras más, ordenadas o sin ordenar.

O, quizás, estén ordenadas para ti. Pero no para nadie más.

Me gusta dejar las cosas a medias. No, miento. En realidad, odio dejar las cosas a medias. No lo soporto. Creo que esa es una de las cosas que más me afecta en mi día a día. El "qué pudo ser". Si terminas las cosas no tienes esos problemas. ¿Y qué? ¿Qué son tus problemas? Nada comparado con los que puedan tener tus vecinos. La persona que duerme a tu lado. O la que dormiría a tu lado si se lo pidieras. Nada.

Que la vida son dos trazos y un borrón.

Me gusta añadir banda sonora a todo lo que escribo; pero muy pocas personas pueden llegar a saber cuál acompaña a cada entrada. A cada borrador. Quizá cambiaría el significado del texto. O quizá no. No importa. No importa, ¿verdad?

No quiero contigo... ni sin ti.



Tuesday, 25 December 2012

A veces

¿Podría sacarte de mi mente?

¿No notáis cómo un solo comentario puede hacer que tu día sea el peor de todos los que conoces, el mejor o el más aburrido? ¿Lo notáis?

Pues yo creo que pasa exactamente lo mismo con las personas que conocemos a lo largo de nuestra vida. Pueden llegar un día que no las esperas o ese día que más las esperas.

Sea como sea.
Lleguen como lleguen. 
Te cambian la vida.

Aunque no lo quieras decir, me quieres, a veces.



Qué difícil es saber qué decir... pero mucho más difícil es saber decirlo. 



Wednesday, 12 December 2012

Amargo

No te rompas en pedazos si alguna vez lees esto.

¿Cuál es el valor de una palabra? ¿De una mirada?  O de un acorde, una pincelada, un gesto, una imagen, un sentimiento, un libro, una textura.

¿Cuál es?

Supongo que si pudieras responderme a eso, tendría claro que estarías mintiendo o, en el mejor de los casos, no diciendo la verdad.

¿Cómo vas a saber el significado que tiene para mí cada pincelada que doy? No se puede explicar con palabras, ni siquiera; porque, ¿recuerdas? Las palabras tampoco tienen un valor predeterminado. ¿Cómo vas a saber mi intención, mi pensamiento, si no te atreves a sostener una mirada apenas unos minutos? ¿Cómo serías capaz de decirme todo y nada a la vez?

¿Cómo podrías convencerme de que se puede caminar sin un motivo? ¿Cómo lo harías? O, mejor, ¿cómo te convencerías a ti mismo?

Amargo es el sonido de nuestros pasos al pisar esta nieve que no se derrite. Amarga es la sensación que nos deja el Sol cuando se va. Amargo es tu café sin azúcar de las mañanas. Amargo.