Sunday, 16 November 2014

Emulsión agónica

Que me perdone Geoffrey Stone si me atrevo a versionar su teoría de la revolución de la mente como enemiga del amor. ¡Habrase visto! Enemiga, dice, qué barbaridad. No se podría oir semejante bordería ni en cien mil kilómetros.
¿Cómo podría existir la mente sin el amor?
Me fascina eso de que todo esté relacionado. Si llamamos relación a la relación que hacen entre sí las cosas correlativas que existen entre las dos partes de una relación. O las tres partes. O las infinitas partes. Entonces todo es relación.
Por lo de infinito, me refiero.
Cuidado, no estoy negando que todo esté relacionado, simplemente me quejo de ello. ¿Por qué? Y, claro, tenían que existir tanto relaciones agónicas como antagónicas. Qué ironía, eh. Como la de la mente y el amor. O mejor, como la del amor y la mente. Que no es lo mismo.
No es lo mismo, lo prometo.
¿Sabéis lo que sí es fascinante? Que no estoy sola en todo esto. Fijaos en las pinceladas de Hugo Cervantes o en el daguerrotipo de Emma Miller. O incluso me atrevería a mencionar las investigaciones moleculares de Aleksey Ajmátov, que ya es decir. No sé por qué, pero en cierto modo siempre me han recordado a mi manera de pensar. Que sí, que todo lo que decís está genial pero me quejo de ello. O me da igual porque todo sigue igual, ¿veis? 
Ya no me siento sola.
Excepto cuando decís que el amor es la acción mas altruista del mundo.
Ahí me hierve la sangre. Literalemente, pero que me perdone la doctora Caroline Young, que tanto avanzó en la teoría de la emulsión de la hemoglobina. Lo siento, Carol.
¿Altruista? ¡Venga! Y seguís. ¿Pero cómo? Y esta vez sí, aunque no vayáis a saber de quién hablo, que me permita don David Aliaga versionar sus palabras:
Me da igual el hambre en África si estoy contigo.
(Perdón, Deivid. Perdón.)
El amor (por el cual existe la mente, por si no habíais estado atentos) es el sentimiento verdadero (para los que lean a Josh Scott) más egoísta que existe. ¿Que por qué? Creo que ha quedado bastante claro y todos sabéis de lo que hablo.
Y si lo negáis.
Estais perdidos.
O nunca habéis conocido el amor



verdadero.


Wednesday, 22 October 2014

No será

Será que le doy demasiadas vueltas a la misma manzana.
Será que te apareces todas las noches (sin haber venido).

Será que soy saudade, soy lágrima y soy silencio aterrador. Será que a veces me pierdo a mí misma pensando en qué es de mi risa cuando la busco y no responde. Será que me levanto de madrugada para escribirte todo lo que nunca te voy a decir.

Y no sé qué ha sido de nuestros desenlaces falaces. Tampoco sé cuándo murieron mis versos de amor. Ni cuando volverá el Sol.

La realidad es que esta sonda que abduce toda liberación me mantiene en alerta cuando te pasas por mi cabeza. No te voy a mirar, no te voy a mirar. Pero te veo. No te voy a escuchar, no te voy a escuchar. Pero te oigo. No te voy a llorar, no te voy a llorar. Pero

Sunday, 12 October 2014

No existo

Simplemente a veces el mundo no funciona como esperas.
Yo, que solo había conocido la perpendicularidad del amor, me encuentro entre el paralelismo más perfecto de golpe.
Y no es que lo prefiera o no. Lo quiera o no. Lo rechace o no. Es que es demasiado abarcar en tan poco espacio.
Si todo dependiera de la razón ni siquiera estaría viviendo. Pero el corazón ha hecho tanto daño...
Tengo un corazón suicida inmortal. No se cansa de latir, frenética y tímidamente, alternando las consecuencias de pensar en el amor.
Tengo un corazón incansable pero que obvia a todos los demás órganos, que sí se agotan. ¿Qué hará cuando se quede solo? Cuando sea un corazón latente y sin cuerpo, ¿qué será de él?
Calma, corazón, porque tienes sed de aguas que desmiembran tejidos. Tienes hambre de frutas que amedrentan a la confusión.
Corazón, ¿por qué dueles tanto?


***

 No existo.









Pero tú existes.




Sunday, 5 October 2014

De ti

Te echo de menos.

Yo no quiero hablar de ti, no quiero hablar de ti.

Echo de menos la forma en que desordenabas todos los libros de las estanterías. Y cómo todo estaba limpio sin mover un dedo. Echo de menos la indecisión de respirar o no a cada milímetro que avanzaba la aguja del reloj.
Echo de menos el olor de tus sábanas de colores y la inmensidad de tus suspiros. La rutina que te asfixiaba y la cárcel que tú construías cada vez que tratabas de salir de ella.
Echo de menos el color de tus mejillas cuando recordabas algo que te hacía estremecer. Y el movimiento de tus manos cuando no sabías qué decir. Odiaba cuando no sabías qué decir.
Echo de menos tus excusas para no irte a dormir. Y cuando lo hacías sin avisar, abrazándote a la cama como si fuera a hundirse el suelo y no quisieras caer al vacío en soledad.
Echo de menos tu forma de mirar cuando no mirabas nada. Y la forma de tus lágrimas cuando escribías estos mismos versos.
Echo de menos el olor de tu miedo, el color de tu ira y el tacto de tu rabia. Y la felicidad que te abrumaba cuando te despertaba un rayo de Sol en la cara.
Echo de menos tu futuro incierto, que supieras que todo iría bien sin quererlo y que confiaras en ti. Y también que creyeras que siempre todo podía ser mejor.
Echo de menos tu locura medida, tus pastillas de freno, que siempre sobraban, bajo mi punto de vista. Y tu inhibición ante lo que conocías.
Echo de menos la falta de valor para hablar de ti. Y que pensaras que ya no habría vuelta atrás, que todo lo que conocías era lo que te esperaba.





No te echo de menos.




Friday, 3 October 2014

Força

Si tu magia ya no me hace efecto, ¿cómo voy a continuar?
Si me sueltas entre tanto viento, ¿cómo voy a continuar?

He encontrado el lugar más genial del mundo. Es como si me hiciera sentir gigante a cada momento. Como si me invitara a disfrutar de cada soplo de aire. Como si estuviera hecho para mí. He encontrado la sensación más genial del mundo. He sabido del tiempo que no necesito minutos para ser feliz. He sabido de mi risa que no necesito fachadas para construir mi mansión. He sabido de vuestras vidas que no necesito mansión para estar donde quiero estar.

¿Cómo voy a continuar?
Recuerdo que sopló la luna y era en pleno día, y entre aquellas nubes vislumbraste la Estrella Polar, y algo más.

Busco a tientas vuestro contacto, busco a tientas las uves. Busco a tientas el azul, el rubio y el calor. Y lo mejor, sin duda, es que lo encuentro. Cada día. Y envuelto en papel de regalo, de ese que brilla y guardas en el cajón, de recuerdo. Soy demasiado feliz. He encontrado demasiado de pronto este lugar.
Y me siento como si pudiera saltar desde un décimo piso y aterrizar sin rasguños. Y cuánto nos queda por hacer. Y ojalá solo vaya a más.

Aire que se lleva tus misterios, hacia el Sur se van.

Y sé que a veces piensas que estoy algo ido pero nunca pierdo una sola oportunidad de admirar cómo te deslizas como si fueras de viento y al contacto con mis dedos te desvanecieras.

Si tu magia ya no me hace efecto...
                                  ...¿cómo voy a continuar?


Tuesday, 16 September 2014

Adagio assai

Tan                                                lento.

Te vas como el sol entre las nubes o como en invierno.

Tan                                                lejos.

Me quedo como los árboles de hoja perenne o como la brisa en Valencia.

Tan                                                nuestro.

Me dejas como las rosas caducas o como un Serrat sin voz.

Tan                                                cruel.

Nos vemos cuando, en invierno, caigan las rosas caducas de sus tallos perennes. Cuando las nubes no hagan otra cosa que moverte hacia mí. Cuando deje de caer en el olvido. Cuando solo te llore versos de Serrat y vueles con ellos, por una vez.
Nos vemos cuando azote el miedo, cuando casi nos quedemos sin aliento.
Como cuando llevas veintinueve minutos en la cinta de correr, a velocidad máxima, creyendo que en cualquier momento te desplomas. Siendo el minuto más largo de tu vida hasta el momento, el más duro. Queriendo tirar la toalla a treinta segundos del final. Cerrando los ojos a diez de la meta. Soltando alaridos en el último segundo.

Y ya.
Tan                                               lento.

Admiro al mundo por haberte conocido.

Wednesday, 10 September 2014

No quiero ni quiero

Ya no quiero los besos apasionados que se piden a la Luna.
No quiero estar a espensas del Sol.
No quiero rogarle al mundo en un par de versos.
Ni quiero hacer poemas de amor desdichado.

Solo quiero hacerlo lo más simple posible.
Sin desvíos ni atajos ni laberintos.
Ni lágrimas que serpentean entre letras amontonadas.
Que todas significan lo mismo.
Que todas personifican al mismo.


Solo quiero contar los días para volver a ti... 
 ...sin moverme de aquí.